Las hijas de la revolución

Paula Siverino
Por: Paula Siverino
Docente internacional del Programa de Especialización en Derecho Constitucional

*Versión actualizada de la versión original de esta columna fue publicada en LexLatin. Mírala aquí.

 

“La revolución será feminista o no será”.

Aunque la pandemia impone sus restricciones, la marea de pañuelos verdes es imparable. La decisión de legalizar la interrupción voluntaria del embarazo en las primeras 14 semanas de embarazo avanza contra viento y marea en la Argentina y promete otra sesión de infarto en la votación en la Cámara de Senadores Argentina el pasado 29 de diciembre.


Si bien, a diferencia de lo que sucedió hace dos años, el debate ha tenido un impacto y cobertura menor que entonces, no por eso deja ser un tema clave en la agenda de derechos humanos, aun cuando mucho acusan a la discusión de ser una cortina de humo de la gravísima crisis que atraviesa el país hace tiempo, agudizada por la pandemia.


El tema atraviesa todos los espectros políticos y faltando pocos días para la votación, el recuento de votos aún no está definido. Han sido dos años de encendida argumentación y debate, en audiencias públicas, instancias académicas, políticas, educativas. Se debate en las redes sociales, en los medios de comunicación, en las escuelas, en la calle y en la gran mayoría de los hogares. Se discute entre amigas, entre amigos y en el trabajo. Pero también han sido una constante las chicanas, insultos, campañas de desprestigio y una descarnada y absurda violencia verbal, sobre todo de grupos autodenominados “pro vida”, para quienes “asesina” es la única palabra concebible para los que no comparten su postura.

 

Las hijas de la revolución
Pero, asimismo, ha quedado en evidencia que la educación en derechos, la lucha por la igualdad y la integración de la diversidad tienen el poder de cambiar el escenario político y social velozmente.


Y no, no se trata de ser “políticamente correcto”, se trata de que las adolescentes y jóvenes de hoy no conciben otro trato que la equidad ni mas ley que la que una se da a sí misma; a ellas les resulta imposible aceptar pacíficamente que nuestros cuerpos sigan siendo un espacio de lucha y colonización de hombres opresores y leyes obsoletas.


Muchos amigos varones me han contado con una mezcla de pudor y orgullo que han tenido que aprender del feminismo a través de sus hijas adolescentes, quienes los han obligado a repensar sus privilegios y a ponerse las lentes del género, quiéranlo o no.

 

Las hijas de la revolución
Ellas abrazan la diversidad, se permiten experimentar el despertar de su sexualidad sin el corsé lesbofóbico que muchas padecimos a su edad, aceptan abiertamente a otra persona sin reparar como está diseñado su cuerpo o cuál es su preferencia erótica y no van a quedarse sentadas esperando que alguien les dé permiso para abrir la puerta y salir a marchar, aunque hoy eso signifique incorporar barbijos, cuidados y distancia social.


En la calle nos encontramos, generaciones de mujeres con orígenes, filiaciones, biografías y cuerpos muy distintos, pero un mismo anhelo y un solo objetivo: cambiar el mundo, cambiar la historia. Conquistar todas y cada una de las parcelas de libertad negadas o retaceadas a las mujeres por el solo hecho de serlo. Y el primer espacio de lucha a recuperar es el cuerpo y la libertad de decidir un hecho tan trascendental como llevar adelante o no un embarazo.


En la calle nos encontramos y cada mujer a mi lado es una hermana, una guerrera, una inspiración, una compañera de lucha. Hay, entre las que llevamos muchos años en estas trincheras una emoción incontenible de sentirnos acompañadas y apoyadas luego de décadas de soledad en los espacios marginales de la academia, la militancia o las organizaciones sociales. De estar enlazadas en un abrazo sonoro mientras se siente cada vez más cerca el cambio inevitable.

 

Las hijas de la revolución
La marea verde abrió compuertas hasta hoy prohibidas, para develar secretos familiares y hablar de los abortos de madres, tías, hermanas, abuelas, amigas, de los abortos propios, callados y cargados con vergüenza tantos años. Un espacio para soltar y hablar con la crudeza y claridad que usamos las mujeres para hablar entre nosotras, llamando a las cosas por su nombre.
Ese abrazo es una cálida marea sanadora también. Un bálsamo en las cicatrices de nuevas o viejas heridas causadas por la incomprensión y la violencia. Esa obstinación por la igualdad, la terca convicción de sabernos dignas y rebeldes que a muchas nos ha costado la expulsión del hogar, el amor de nuestros padres, la compañía de nuestras parejas, infinitas miradas de desaprobación, comentarios condenatorios, exilios varios.


A algunas nos criaron madres sometidas al sistema y a sus maridos, mientras por lo bajo nos alentaban a desafiar las reglas. A otras nos criaron madres aguerridas y contestatarias que pagaron cara su osadía. Algunas nacimos en los años de sangre y fuego y podríamos haber sido esas hijas robadas por la dictadura. Algunas son esas hijas robadas que recuperaron su identidad a punta de coraje y de dolor. Las mujeres que crearon los puentes que las trajeron de vuelta marchaban en la misma plaza con pañuelos blancos y su valor inclaudicable logró cambiar la historia. Todas somos hijas de la revolución.


La voz de las mujeres ya no podrá ser callada. Todas tenemos derecho a decidir cómo, cuándo y de qué manera ser o no madres, todas tenemos derecho a decidir si deseamos o no llevar adelante un embarazo. Le pese a quien le pese, la autonomía no es un privilegio sino un derecho y nos corresponde. La maternidad será deseada o no será.

 

Aborto legal, seguro y gratuito ¡Que sea ley!

 

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[1] Sobre la eficiencia paretiana: KAFKA, Folke – Teoría Económica. Lima: Universidad del Pacífico, 1994, p. 730 y ss. Sobre la eficiencia paretiana aplicable al funcionamiento político: BUCHANAN, James y TULLOCK, Gordon – El Cálculo del Consenso. Madrid: Espasa Calpe, 1980, p. 225 y ss.
[2] https://blogposgrado.ucontinental.edu.pe/el-postulado-de-la-eficiencia-en-el-derecho-economico
[3] Un interesante desarrollo del tema se puede encontrar en: BUCHANAN, James y TULLOCK, Gordon – Op. cit., p. 270 y ss.
[4] Sobre el particular: OLSON, Marcur – “La lógica de la acción colectiva”. En: Diez Textos de Ciencia Política. Barcelona: Ariel, 1992, p. 215-216.
[5] Estamos asumiendo de antemano que los miembros de una asamblea nunca podrían ser parte de la otra. Asimismo, el razonamiento que estamos empleando explica, por ejemplo, porque entidades corporativas privadas (sociedades, asociaciones civiles), o entes gubernativos de menor alcance territorial relativo (estados federados, gobiernos regionales, municipalidades) poseen sistemas de toma de decisión colectiva formadas por una sola asamblea.
[6] Sobre el particular: GUZMAN NAPURI, Christian - La Constitución Política: Un análisis funcional. Lima: Gaceta Jurídica, 2015, p. 688 y ss.
[7] DUVERGER, Maurice - Instituciones Políticas y Derecho Constitucional. Barcelona: Ariel, 1962, p. 219.
[8] VALLE RIESTRA, Javier – “El Fracaso de la Constitución”, pág. 13-14. En el mismo orden de ideas se encuentra también: DELGADO GUEMBES, César – “La Reforma del Parlamento”, p. 44. Ambos textos están en: Lecturas Sobre Temas Constitucionales N.º 8, Lima: Comisión Andina de Juristas, Junio 1992.
[9] GARCÍA BELAUNDE, Domingo, & EGUIGUREN PRAELI, Francisco José - La evolución político-constitucional del Perú 1976-2005. En: Estudios constitucionales Año 6, Nro. 2. Talca: Universidad de Talca, 2008, 372 y ss.
[10] BUCHANAM, J. y TULLOCK, G. – Op. cit., p. 272-273.

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